Sociedad

Smart city vs. ciudad inteligente: diferencias y oportunidades

Concurrí estos días a una charla a cargo del especialista del MIT en ciudades, Carlo Ratti y ante mi pregunta sobre qué opina sobre las Smart Cities y cuáles cree que serían sus principales componentes, me dijo que él en realidad odiaba esa expresión y le parecía más bien un título que respondía a una moda. Prefirió, sin embargo, referirse a las Sensible Citiescomo un término que describe una característica que define mejor a las ciudades y tiene que ver a la capacidad de éstas de integrar lo digital con lo material.

Esta respuesta me disparó en el centro de un pensamiento y un debate que vengo manteniendo hace tiempo con algunos colegas sobre el nombre que debe darse a las Smart Cities. Parece curioso plantearse el nombre de algo que está impuesto, pero en realidad lo que está en discusión es si es el nombre correcto para referirnos a lo que queremos referirnos cuando hablamos de una ciudad. Para responder eso, deberíamos ante todo definir una Smart City para ver si el término corresponde o no.

La traducción del término Smart no es exactamente inteligente, que sería clever en inglés. Smart remite más bien a la cualidad de una persona, más parecida a la viveza o la agilidad mental. Sin embargo, los dos conceptos me parecen útiles para describir una ciudad. Mejor aún, me parece que se complementan.

En general cuando nos referimos a una Smart City, pareciera que el concepto remite a una ciudad tecnológica, provista de numerosos gadgets y aplicaciones, más o menos sorprendentes, que nos dan idea de una ciudad del futuro. Lo Smartaplicaría aquí a la velocidad, para detectar algo y responder o, mejor aún, para anticiparlo.

En general, cuando nos referimos a una ciudad inteligente pareciera que nos referimos a una ciudad que usa bien las capacidades que tiene, más allá de si tiene el último grito de la moda tecnológica o no. También que está bien direccionada en cuanto a satisfacer a su cliente, el ciudadano, minimizando los impactos negativos y optimizando los costos. Da la idea de algo bien gestionado. Inteligentemente gestionado.

También, muchas veces me han preguntado cuál es o cuáles son los proyectos que definen por sí solos si una ciudad es Smart o Inteligente.

Hasta ahora hemos utilizado Smart e inteligente como sinónimos, entendiendo que describen la misma cosa. Como ya hemos visto, ambos términos no significan lo mismo, y existe una oportunidad al diferenciarlos.

Quiero introducir aquí el concepto de condición necesaria y suficiente para la existencia de una Smart City o una Ciudad Inteligente, y diferenciar ambos términos tal vez nos ayude a comprender qué define a una ciudad inteligente y cuáles son sus motores principales.

Retomando el hilo de las definiciones, diríamos que no hay ciudad Smart sin una infraestructura básica que nos permita acceder rápidamente a la información relevante para actuar, también con rapidez y anticipación, para dar respuestas ante eventos, expectativas o cambios en las necesidades y problemas de los vecinos de una ciudad. Esto abarcaría la infraestructura para dar conectividad, generar y procesar información, facilitar y agilizar la toma de decisiones.

En esta misma línea diríamos que no hay ciudad inteligente sin las capacidades humanas que permiten procesar la información, que ahora llega en cantidad suficiente, rápida y oportunamente, para que personas capacitadas y entrenadas tomen las decisiones óptimas en condiciones de incertidumbre, pero con la mejor información posible para decidir.

Entonces en el continuo de las capacidades tenemos en un punto a la infraestructura tecnológica y en otro punto a las capacidades directivas. Aquel Smart, este inteligente; ambas condiciones necesarias para el desarrollo de una ciudad, pero solo las capacidades directivas, condición necesaria y suficiente.

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